14.8.11

Tensión. (Distensión)





No me gusta que me observen, agregan presión al ambiente y todo está más tenso, como si pudiera tocar el aire o sentir el roce de una ráfaga de viento.



Un horror, siento su mirada sobre mí y parece que me juzga. ¿Qué estará pensando? 

Probablemente otro de esos tipos cualquiera que tratan de meterse a la cama con el primer par de senos bonitos que observan. Lástima -para él- que haya decidido a dejar eso, dedicarme a la lectura, a beber café para poder regresar a la realidad cada que decido vivir dormida.

Sus ojos fijos, azules como el reflejo del cielo en el agua; explícitos de una forma extraña, parece que tanto él como yo, estamos solos, y gustamos de acosar espaldas desconocidas para sentirnos más en forma y sin tanta monotonía.

Le sonrío y él lo nota, pero su temple no cambia. ¡Vaya! Si no es mi sonrisa, ¿entonces qué busca?

Que se acerque, que me hable, que me abrace y me aleje, que me haga suya. No he tenido sus manos en mi rostro y ya las extraño. Que me ahogue, que sea malo, pero no tanto como para dejarme aquí sentada leyendo una revista cuyas palabras no importan, esperando.

Anhelo más lo que espero que lo que tengo, quiero lo imposible, lo demás me aburre.

Que se quedé así, inalcanzable, como el deseo empedernido que nunca se cumplió.
Que cierre la puerta, y que los dos nos quedemos en lados contrarios con la cabeza recargada en la madera, escuchando nuestras respiraciones y aceptando que nunca existimos. 

2 comentarios:

  1. ¡Excelente! todo es cuestión de perspectiva ¿Verdad? Muy buen elemento literario, se nota donde no hay sólo un par de senos bonitos.

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